En un tema apasionado y altamente debatido publicamos esta serie de artículos que nos fueron enviados vía web.. tienen el patrocinio de una casa comercial, sin embargo instamos a su lectura critica y a recoger los aportes valiosos que traen cada uno ellos.
Proporcionar a los bebés prematuros las cantidades adecuadas de nutrientes es un reto debido a la inmadurez del tracto gastrointestinal, que al inicio es incapaz de aceptar los alimentos, requiriendo el uso de nutrición parenteral.
En el pasado, se proporcionaban, de forma cotidiana, cantidades inadecuadas de nutrientes a los bebés prematuros, porque se creía que la administración de nutrientes representaba un riesgo. El inadecuado consumo de nutrientes ha tenido como resultado la restricción posnatal del crecimiento. Ahora que se sabe que la restricción pos natal del crecimiento se asocia con un desarrollo neurocognoscitivo deficiente, se están realizando esfuerzos por aumentar el consumo de nutrientes.En esta revisión, se examinan los requerimientos de los bebés prematuros determinados por métodos factoriales y empíricos. Se discute la buena práctica actual respecto a la nutrición parenteral, así como las guías para la introducción y el avance de la alimentación enteral. Debido a sus efectos tróficos sobre el tracto gastrointestinal y sus efectos antiinfecciosos, es evidente que se prefi ere la leche humana como la alimentación temprana de elección para los bebés prematuros. La leche humana también protege a los bebés de la enterocolitis necrosante. Una vez que se alcanza la alimentación completa, el reto es proporcionar nutrientes en cantidades que apoyen el crecimiento del bebé al igual que el del feto. En el caso del bebé alimentado con la leche de su madre o con leche del banco de donadoras, es necesario fortificarla con nutrientes, lo cual se practica de manera rutinaria. Sin embargo, raras veces se alcanza un consumo adecuado de proteínas con la fortificación común, por lo que se discuten los métodos para proporcionar una fortificación adicional.
En fecha reciente, el European Society of Pediatrics, Gastroenterology, Hepatology, and Nutrition Committee on Nutrition publicó nuevas guías para la alimentación enteral de los bebés prematuros. Sin embargo, la práctica prueba que es difícil alcanzar el consumo sugerido todo el tiempo, y los potenciales déficits nutricionales acumulados signifi cativos “acechan”en la unidad de cuidados intensivos neonatales. Esta revisión describe varios aspectos que son obligados para optimizar el consumo nutricional en estos neonatos vulnerables. Estos aspectos van de una estructura óptima al inicio de la nutrición parenteral, con una adecuada transición a la alimentación enteral, materna o con fórmula. La adecuada monitorización de la tolerancia nutricional incluye estudios de bioquímica sérica aunque se desconocen los marcadores específicos apropiados y no se cuenta con valores de referencia de la seguridad. Aunque se ha logrado un buen avance mediante la investigación en las últimas décadas, quedan todavía numerosas preguntas sin contestar respecto a cuál sería la cantidad y calidad óptimas de los diversos macronutrientes. Sin embargo, el inevitable consumo subóptimo contribuye de modo signifi cativo a la incidencia de enfermedades neonatales, incluido un neurodesarrollo defi ciente. Por lo tanto, es primordial que todo el personal del hospital reconozca que el nacimiento pretérmino es una urgencia nutricional y debe intentarse todo para disminuir los défi cits nutricionales, tanto en la práctica clínica como en la investigación.
Richard Cooke
El principio fundamental del apoyo nutricional es que el consumo debe satisfacer las necesidades, y con ello asegurar el mejor resultado, que en el caso del bebé prematuro, es el crecimiento y el desarrollo óptimos. Alcanzar esta meta es problemático. La mayoría, si no es que todos los bebés de muy bajo peso al nacer (MBPN) están subnutridos y por debajo del crecimiento cuando salen del hospital. Esto tiene implicaciones importantes para los cuidados nutricionales del bebé de MBPN, en particular aquél que recibe lactancia materna después de salir del hospital.
Este artículo resume la literatura referente a los efectos de la administración de: 1) ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (AGPICL); 2) probióticos; y/o 3) prebióticos a bebés prematuros. A nivel clínico, se llevó a cabo una búsqueda de los resultados relevantes en la efi cacia a corto y a largo plazo, como los relacionados con la disminución del riesgo de enfermedad, y los resultados relacionados con la seguridad. La búsqueda de la literatura en MEDLINE y en la Biblioteca Cochrane realizada en septiembre del año 2010 se limitó a estudios aleatorizados y controlados, sus revisiones sistemáticas o los metaanálisis. La suplementación con AGPICL, en particular el ácido docosahexaenoico (DHA), de la fórmula para bebés prematuros ha demostrado de manera consistente un mejor desarrollo visual de los bebés prematuros en comparación con las fórmulas no suplementadas. Existe una creciente evidencia que sugiere que la suplementación con AGPICL para los bebés prematuros está relacionada también con mejoría en las mediciones más globales del desarrollo,sin efectos adversos. No obstante, es importante notar que las dosis de DHA probadas en las intervenciones con fórmulas para bebés prematuros han sido más bien conservadoras. Estudios más recientes que comparan las concentraciones alimenticias del DHA equivalentes a las tasas de acumulación in utero con las concentraciones alimenticias típicas de DHA en la leche de mujeres que consumen poco pescado o en las fórmulas para bebés suplementadas, muestran que estas dosis más elevadas de DHA están asociadas con mejoría en los dominios del desarrollo cognoscitivo. Aunque se requieren más estudios para entender mejor los requerimientos óptimos de DHA de los bebés prematuros, es claro que una fuente de DHA en la alimentación es importante para favorecer el neurodesarrollo. En la actualidad, la aplicación más prometedora de los probióticos en los bebés prematuros es la prevención de la enterocolitis necrosante. Sin embargo, no se han comprobado en gran parte muchos otros beneficios de la administración de probióticos y/o prebióticos a los bebés prematuros. Se debe establecer la eficacia y seguridad para cada uno de los productos probióticos y/o prebióticos. La investigación debe especifi car los resultados de las cepas específi cas y determinar los esquemas óptimos de dosifi cación. Los estudios de seguridad y seguimiento a largo plazo son de particular interés.
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