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lunes, 7 de mayo de 2012

Hemorragia Pulmonar Neonatal

La Hemorragia pulmonar en el recién nacido es una condición de mal agüero que tiene una alta tasa de mortalidad. Varios factores de riesgo han sido asociados con el desarrollo de la hemorragia pulmonar, pero la patogénesis exacta sigue siendo oscura. Como consecuencia, no existe ningún tratamiento curativo. En esta revisión, nos centramos en la comprensión actual de la hemorragia pulmonar: su etiopatogenia, factores de riesgo asociados, hasta su manejo, y el pronóstico. 

La Hemorragia pulmonar (HP) es una enfermedad bien conocida en los recién nacidos prematuros ya término que fue descrito por primera vez en 1855. Por lo general, representa un signo ominoso de un empeoramiento del estado clínico. La Hemorragia pulmonar se refiere a la aparición de sangre fresca en el tubo endotraqueal (ET) o en la tráquea. El hematocrito del líquido hemorrágico suele ser de 15 a 20 puntos porcentuales por debajo del hematocrito venoso. La Hemorragia pulmonar implica un deterioro clínico con la vasoconstricción, la mala perfusión y el estado de deterioro de las vías respiratorias, acompañado de una caída del hematocrito y de anormalidades radiográficas del tórax. La incidencia de hipertensión pulmonar es de 1 a 12 por 1.000 nacidos vivos. Esta tasa se ​​eleva al 50 por 1.000 nacidos vivos entre los grupos de alto riesgo, tales como prematuros o en niños con restricción de crecimiento intrauterino. La Hemorragia pulmonar es más frecuente en los primeros días después del nacimiento. Las tasas de mortalidad tan altas como 50%.

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La patogénesis exacta de la Hemorragia Pulmonar sigue siendo desconocida, aunque varias teorías han sido sugeridas. Cole et al encontraron que el pulmón de efluentes en la mayoría de los casos representa el líquido del edema hemorrágico en lugar de sangre entera y atribuyó la causa directa de insuficiencia ventricular izquierda secundaria a asfixia. Veinte años más tarde, West et al demostraron que la falta de tensión de la rotura de los capilares pulmonares causas lesión de la barrera endotelial con pérdida resultante de líquido hemorrágico en los alvéolos. Se describen tres fuerzas principales que intervienen en el proceso: (1) la tensión circunferencial en la pared capilar secundario a la presión capilar transmural, (2) la tensión superficial de los alvéolos que apoya los capilares abultados, y (3) la tensión longitudinal en los alvéolos, como un resultado de la inflación pulmonar. En la actualidad, la teoría más aceptada es que una disminución en la resistencia vascular pulmonar puede aumentar las maniobras de izquierda a derecha a través de un conducto arterioso permeable (PDA), que a su vez aumentar el flujo sanguíneo pulmonar. Amizuka et al demostraron actividad inhibitoria significativa contra el surfactante pulmonar en el pulmón como primer efluente obtenido a partir de los recién nacidos con hipertensión pulmonar, lo que sugiere que la disfunción de surfactante fue implicado en la patogénesis. La evidencia reciente sugiere que la activación de neutrófilos a nivel intrauterino puede predisponer al desarrollo de hipertensión pulmonar en recién nacidos prematuros con síndrome de dificultad respiratoria.

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