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viernes, 5 de diciembre de 2008

Perfil Clinico-Epidemiologico del prematuro

La necesidad de mejorar la sobrevida y al mismo tiempo disminuir la morbilidad del recién nacido de  bajo peso al nacer  se plantea como uno de los desafíos de la neonatología en Nicaragua. Aunque este grupo constituye sólo el 13- 16% de todos los nacimientos, ellos explican alrededor del 40 – 50% de todas las muertes infantiles. Además, más de la mitad de los que sobreviven al alta hospitalaria lo hacen con complicaciones como hemorragia intracerebral, retinopatía del prematuro, displasia bronco pulmonar, enterocolitis necrotizante e infecciones intra - hospitalarias, hospitalizaciones prolongadas, entre otras patologías que afectan la calidad de vida del individuo y su familia y demandan una cantidad importante de recursos médicos. Acciones dirigidas ha mejorar la sobrevida sin morbilidad en el recién nacido menor de 2500 g, tendrían un impacto en la salud pública de países en post-transición epidemiológica como Nicaragua. Los progresos conseguidos en el campo de la perinatología durante las 2 últimas décadas han permitido reducir el índice de mortalidad de los niños extremadamente prematuros a niveles que nunca antes se habían alcanzado. Este éxito ha sido posible gracias a la mejora de los cuidados prenatales, a la regionalización de la atención perinatal, al empleo antenatal de corticoides, a la terapia sustitutiva con surfactante y a las nuevas estrategias de asistencia respiratoria.La aplicación con éxito de las técnicas obstétricas y de los cuidados intensivos más modernos han conducido al nacimiento de niños cada vez más pequeños e inmaduros. Los avances de la neonatología en el tratamiento de los niños nacidos en el límite de viabilidad deberían ser considerados con cautela. El objetivo no es solamente conseguir la supervivencia a corto plazo, sino que la finalidad esencial del tratamiento de los niños prematuros debe ser conseguir que sobrevivan sin discapacidades posteriores. Desde esta perspectiva, hay que tener en cuenta que no sólo presentan riesgo de sufrir secuelas los niños que tienen poco peso al nacer o los extremadamente prematuros, sino también, aunque sea en menor grado, aquellos que son moderadamente prematuros, por lo que se les debería incluir en los programas de seguimiento. 


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